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La enfermedad de Alzheimer – Parte 2

enfermedad de alzheimer

Una frase frecuente en personas con Alzheimer es:
“Esta no es mi casa”, incluso cuando se encuentran en un lugar familiar o han vivido allí durante muchos años.

Para las familias, esta situación puede ser dolorosa y confusa. Sin embargo, este comportamiento suele estar relacionado con la desorientación y los cambios cerebrales producidos por la enfermedad, y en algunos casos puede formar parte de una psicosis asociada al Alzheimer.

Aunque el momento de aparición de los síntomas es variable, su clasificación en tempranos, intermedios o tardíos ayuda a los afectados, familiares y cuidadores a precisar un poco mejor sus expectativas. En la enfermedad de Alzheimer, los cambios de personalidad y la conducta conflictiva (trastornos de conducta) pueden desarrollarse de manera temprana o tardía.

Etapa inicial de la enfermedad de Alzheimer


Los síntomas se desarrollan gradualmente, así que durante un tiempo se continúa disfrutando de lo que se solía disfrutar antes de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.
Los síntomas suelen aparecer sutilmente. Si la enfermedad aparece antes de la jubilación, es posible que no se trabaje tan bien como antes. En los jubilados y las personas poco activas, los trastornos a veces pasan desapercibidos.
El primer síntoma y el más notable puede ser
Olvidar acontecimientos recientes, ya que es difícil la formación de nuevos recuerdos
A veces, cambios en la personalidad (la persona puede parecer insensible emocionalmente, deprimida o más miedosa o ansiosa de lo habitual)
Al principio de la enfermedad se pierden el sentido común y el pensamiento abstracto. Los patrones del habla cambian ligeramente. Se usan palabras simples, una palabra general o muchas palabras en vez de una específica, o se usan incorrectamente. A veces se es incapaz de encontrar la palabra adecuada.
También se tienen dificultades para interpretar pistas visuales y auditivas, por lo que estas personas se pueden desorientar y confundir. La desorientación dificulta la conducción de vehículos. Se extravían en itinerarios habituales, por ejemplo al ir a la compra. Se es capaz de mantener vida social, pero se produce un comportamiento extraño. Por ejemplo, se olvida el nombre de una visita reciente, y las emociones cambian de manera rápida e impredecible.
Muchos afectados por la enfermedad de Alzheimer padecen insomnio frecuente. Tienen dificultad para conciliar el sueño o permanecer dormidos. Se confunden el día y la noche.
En algún momento, muchos de los afectados de Alzheimer desarrollan psicosis (alucinaciones, delirios o paranoia).

Las dificultades de memoria suelen ser los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer, la persona también tendrá problemas con otros aspectos del pensamiento, el razonamiento, la percepción o la comunicación.

Enfermedad de Alzheimer tardía


A medida que progresa la enfermedad de Alzheimer, aumenta la dificultad para recordar los acontecimientos del pasado. Empiezan a olvidar los nombres de amigos y parientes. Se necesita ayuda para comer, vestirse, lavarse e ir al baño. Se pierde todo el sentido del tiempo y del espacio: los afectados se pierden incluso al ir al baño en su propia casa. Su creciente confusión los hace más propensos a las caídas y la deambulación.
Son frecuentes los comportamientos conflictivos o inapropiados, como deambulación, agitación, irritabilidad, hostilidad y agresividad física.
Finalmente, los afectados por la enfermedad de Alzheimer no pueden andar ni atender sus necesidades personales. Se vuelven incontinentes e incapaces de tragar, comer o hablar. Estos cambios favorecen la desnutrición, la neumonía y las úlceras por presión (úlceras de decúbito). Se pierde totalmente la memoria.
En última instancia se producen el coma y la muerte, a menudo por infecciones.

Trastornos del comportamiento en la enfermedad de Alzheimer


Como son menos capaces de controlar su comportamiento, a veces actúan de forma inadecuada o perjudicial (por ejemplo, gritando, arrojando objetos, pegando o vagando sin rumbo). Estas acciones se denominan trastornos del comportamiento.
Hay diversos efectos de la enfermedad de Alzheimer que contribuyen a estos comportamientos:

  • Dado que se han olvidado las reglas de comportamiento, se actúa de manera socialmente inapropiada. Si tienen calor, se desnudan en público. Si tienen impulsos sexuales, se masturban en público, usan un lenguaje soez u obsceno, o formulan demandas sexuales.
  • Como las personas afectadas de Alzheimer tienen dificultad para comprender lo que oyen y ven, malinterpretan ofrecimientos de ayuda como amenazas y responden violentamente. Por ejemplo, cuando alguien quiere ayudarles a desvestirse, lo interpretan como un ataque e intentan protegerse, a veces agrediendo a los ayudantes.
  • Dado que se tienen problemas de memoria a corto plazo, no se recuerda lo dicho ni hecho. Se repiten las preguntas y las conversaciones, se solicita atención constante o se piden cosas (como comidas) que ya se han recibido. Se ponen nerviosos y se disgustan cuando no obtienen lo que piden.
  • Como no pueden expresar las necesidades con claridad o de ningún modo, gritan si sienten dolor o deambulan en momentos de soledad o miedo.

El hecho de que un comportamiento concreto se considere conflictivo depende de muchos factores, entre los que se encuentran la tolerancia del cuidador y el tipo de situación en la que vive la persona afectada de Alzheimer.
Cuando una persona afectada de enfermedad de Alzheimer no puede dormir, deambula, chilla o grita.

Progresión de la enfermedad de Alzheimer


El progreso de la enfermedad es impredecible. La supervivencia media desde el momento del diagnóstico es de 7 años. La mayoría de las personas que ya no caminan no viven más de 6 meses. Sin embargo, las expectativas de vida varían ampliamente entre los casos.

→ Continua en la enfermedad de alzheimer Parte III

La evaluación del estado de la persona mayor en Casa Aurora

En Casa Aurora evaluamos el estado mental de los residentes y de las personas mayores que vienen a pasar el día con nosotros. Según las necesidades que detectamos, trabajamos aspectos físicos, sociales o mentales con ellos, de manera individual o grupal.

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